LA BASE

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jueves, 28 de agosto de 2014

Las Ecoaldeas Invisibles III

  1. III. Anthill (El Hormiguero).

  Quizás a alguien le suene esta célebre comunidad, creada a principios de los ochenta en la Baja California por un grupo de seguidores norteamericanos del visionario Nexus, cuyas profecías vaticinaban la mortal propagación a nivel planetario de un poderoso virus alojado en el hielo que transportaba  el cometa Halley. Se compraron terrenos en los desiertos donde se construyeron más de 3 kilómetros de salas y pasillos bajo tierra tras gruesas paredes de hormigón de 40 cm, simulando de cierta forma el diseño de un panal de abejas. Potentes generadores fueron instalados y toda clase de víveres y enseres almacenados en sus innumerables habitaciones. La mayoría de los seguidores eran de mediana edad y de clase acomodada y cuando se acercó el momento, algunos se llevaron a sus hijos con ellos al refugio.

  Pensaron en todo: un moderno sistema de paneles solares en la superficie les dotaría de la energía suficiente para sus quehaceres diarios; recicladoras de aire y aguas, bombillas que imitaran la radiación solar, gimnasio completo, hasta una incineradora para el caso de que alguien falleciera durante los 9 años que Nexus predijo que duraría la infección.

  La clausura se realizó el 22 de Mayo de 1983, 3 meses antes de la llegada del cometa;  según las indicaciones de Nexus, tuvo lugar al caer el sol y en completo silencio: 64 adultos y 22 menores cruzaron por el túnel de entrada a la ciudad subterránea sin mirar atrás hasta que sus figuras desaparecieron en la oscuridad y las puertas se sellaron. Atrás quedaron los más mayores y los que finalmente no se decidieron por querer estar junto a sus familiares escépticos o los quisieron permanecer hasta el final al servicio de la comunidad desde el exterior en el mantenimiento de las placas y respiraderos por si hiciera necesario y mientras supervivieran.

  Tres años más tarde, una serie de cortas explosiones acabaron con la imponente puerta de hormigón que taponaban la entrada para que un equipo de más de 200 agentes especiales de las gendarmerías mejicana y estadounidense penetrasen como una exhalación con equipamientos antiterroristas hasta los confines del hormiguero humano, deteniendo a todo aquel con el que se cruzaban. La abuela de una niña de la comunidad intraterrestre había conseguido poner una denuncia alegando su desaparición “forzada” tras acudir a periódicos sensacionalistas que destaparon la noticia de la excéntrica comunidad. En poco menos de 7 minutos, los agente  acababan con un sueño que había terminado en pesadilla, pues al entrar se encontraron con un panorama descorazonador: al parecer, Nexus había muerto repentina y prematuramente al poco de encerrarse y la comunidad había sufrido una lucha encarnizada por ver quien se alzaba con el poder: su funcionamiento se basaba en la estructura jerarquizada de un panal y alguien tenía que ser el Elegido. Varios habían muerto en las reyertas por lo que la incineradora no había sido tan mala idea y tuvo mucho uso. Algunas familias permanecían encerradas en condiciones deplorables en uno de los extremos del enjambre y no tenían derecho a la luz desde hacía meses.

  Durante un tiempo se consiguió tapar la noticia pues entre los miembros de la comunidad habían varios familiares de congresistas importantes pero a lo largo de los años, a medida que los implicados se recuperaron de los traumas y sucesos que acaecieron allá abajo, no fueron pocos los que acabaron escribiendo sus experiencias con mayor o menor fortuna.


Moralejas:

  • Intenta mantenerte siempre en la legalidad. O en sus límites, pero  siempre del lado de aquí.
  • Si una comunidad prospera y logra cierta relevancia, en algún momento de su proceso deberá afrontar acusaciones de secta.
  • Los líderes son irremplazables. El liderazgo compartido es lo contrario.



1 comentario:

  1. Muy sensatas las moralejas. La verdad es que, ya para todo pero, también para la conciencia, es importante ahcer las cosas bien.

    Buena entrada!

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